“Soy producto de un incesto, pero no dejaré que eso me defina”

Rexan Jones, confiesa que su abuelo embarazó a su mamá, y ella es esa hija.

Advertencia: Esta historia es bastante fuerte, no apta para corazones sensibles. Por años, hemos escuchado acerca del abuso sexual, y cómo éste comienza en la familia, o con alguien que conoces, muchas veces las víctimas sufren en silencio por miedo a delatar a una persona de su misma familia, o por miedo a que nadie les crea. Esta es la historia de una niña que es producto de un incesto. Su abuelo violó a su mamá hasta embarazarla.

Eventualmente, el abuelo fue sentenciado a 20 años de prisión pero el abuso no terminó ahí. La mamá de Rexan se consiguió un novio, quien obligaba a la pequeña de 5 años en ese entonces a hacerle sexo oral, mientras que la mamá le tomaba fotografías para venderlas en sitios de pornografía infantil. Meses después la mamá se suicidó.

Rexan fue enviada a vivir con su abuela, quien le pegaba y le recordaba que era una hija de satanás, (ella la veía como el producto de la infidelidad de su esposo), lo que llevó a Rexan a experimentar con drogas, alcohol y sexo para calmar su ira y dolor tras una niñez tormentosa.

Cuando Rexan cumplió 16 años, se embarazó de su novio de la prepa, y a los 17 años fue adoptada por la trabajadora social que le ayudó con su caso. Años después tuvo otro hijo con el mismo padre del primero, se casó y trató de vivir una vida normal, pero por el trauma de su pasado, intentó suicidarse en una ocasión por la que fue mandada a un hospital mental donde recibe ayuda. Su esposo se divorció de ella, y se casó con otra mujer, y ahora Rexan dice que lo mejor que le pudo pasar son sus hijos, quienes la ayudan a superar esta difícil etapa día con día.

Lee aquí su poderoso ensayo.

“Hay pocas personas que saben la historia completa de mi niñez. Algunos amigos saben pedacitos-que fui adoptada, tal vez, o que mis papás se murieron, o que las grandes multitudes me ponen incómoda- pero los detalles normalmente son mucho para que yo comparta, o para que la gente escuche. Estoy hablando ahora en esperanza de todos aquellos que están pasando por un momento difícil para buscar ayuda, y en un intento de encontrar otros sobrevivientes como yo” inicia Rexan en este poderoso ensayo.

“Soy un producto de incesto. Mi abuelo abusó sexualmente de mi mamá-su hija- por años, eventualmente la embarazó, y yo soy el resultado. Él es mi abuelo y mi padre; sus otros siete hijos son mis tíos y tías, y mis hermanos y hermanas.

Por años, mi madre, la más grande, soportó el abuso tras un enfermo acuerdo con su papá: Hazme lo que necesites hacerme, mientras dejes a las otras hijas en paz. Ella tenía 18 y era una madre antes de que se enterara que él nunca realmente cumplió su promesa, que fue cuando huyó.

Ella también decidió finalmente reportar el abuso al departamento de servicios humanos. Mi familia había escapado de la atención al mantenerse de aquí para allá, y aislándose de cualquier clase de comunidad. Ellos vivían en varios cuartos de hoteles, y nunca mandaron a los niños a la escuela. En una extraña coincidencia, mi mamá fue a las autoridades al mismo tiempo que sus dos hermanos fueron encontrados por la policía tras escaparse. Sus historias fueron tan similares, que los trabajadores sociales comenzaron a unir los puntos.

Le tomó otros seis meses, antes de que una jalara a mi mamá y le preguntata gentilmente sobre mi parentezco. Toda la familia acordó decir que ella había sido embarazada por un trabajador de mantenimiento de uno de los hoteles, pero la trabajadora social la presionó hasta que un día admitió que yo era la hija de mi abuelo. Nadie se había dado cuenta antes-no era como que ella iba a citas pre-natales o pusiera sonogramas en el refrigerador. Una prueba de sangre fue suficiente  para sellar el destino de mi abuelo, y fue sentenciado a 20 años por abuso sexual e incesto. (Hace dos años fue liberado, pero se encuentra en la lista de acosadores sexuales-reviso a dónde va estos días para asegurarme que no esté cerca de mi).


Desafortunadamente, no estábamos a salvo enseguida solo porque mi papá estuviera detrás de las rejas. Mi mamá comenzó a drogarse, y continuó con el ciclo de abuso. Se consiguió un nuevo novio, quien me usaba como parte de su actividad sexual (a pesar de que tenía 5 años)-ella me filmaba y tomaba fotos en estas situaciones y las vendía como porno infantil.  Uno de mis primeros recuerdos fue cuando me mandaron a mi cuarto por la noche porque me resistí, y en otro porque me rehusé a darle sexo oral a su novio. Mi mamá se colgó el 7 de agosto de 1996, cuando yo tenía casi 5 años.

Fui enviada a vivir con mi abuela, quien había sido un testigo silencioso de los horrores que cometía su esposo. Ella no estaba estable mentalmente, y me veía como la hija de la infidelidad de su esposo-para ella, mi mamá era la otra mujer. Así que me pegaba regularmente, y me atormentraba constantemente con abuso psicológico. Cuando hacía algo que le disgustaba, me recordaba que mi mal comportamiento era por que yo era “hija de satanás.”

Muchos adolescentes están enojados, muchos experimentan con drogas, alcohol y sexo. Mi furia era enorme, me refugié en calmantes y marihuana. Me embaracé de mi novio en la preparatoria cuando tenía 16 años-y mi bebé finalmente cambió mi vida para bien.


Dejé de tomar y fumar en el momento que me enteré, y toda mi atencipon fue en darle a este bebé una mejor vida que la que yo tenía. Cuando di a luz, los doctores vieron a una adolescente embarazada cubierta de moretones y me reportaron a servicios sociales. Mi hijo y yo fuimos enviados a una casa hogar, pero la trabajadora social a la que le asignaron mi caso fue la misma que ayudó a mi mamá y sus hermanos hace todos esos años. Ella decidió adoptarme cuando tenía 17 años.

Después de eso, tuve algo parecido a una vida normal. Me gradué de mi clase de preparatoria. Me casé con el papá de mi hijo. Tuvimos otro hijo, y luego mi esposo entró a la Marina.

A lo largo de todos estos años, una mamá sobria en sus últimos años de adolescente, luché contra una intensa ansiedad y depresión. Me institucionalizaron por un tiempo después de que me intenté suicidar.

Cuando estás en un hospital mental, puedes hablar de tus problemas o colorear con crayolas en el cuarto de recreación. Colorear se vuelve aburrido, así que comencé a hablar, y a escribir. Escribía sin parar, en mi cuarto, cuando estaba con otros, en la cafetería durante las comidas. Estaba inundada. Aun leo esos diarios cuando estoy teniendo un mal día, para recordarme a mí misma cuánto he superado.

Hay otras fuentes para encontrar consuelo. Tengo muchos amigos que me apoyan. Mi esposo y yo nos divorciamos, pero extrañamente tengo un vínculo con su nueva esposa. Me ha visitado en el hospital, me ha traido dibujos de nuestros hijos. También está mi rommie, quien sabe de mis ataques de ansiedad. En lugar de endulzarlos, me enfrenta a lidiar con ellos-si decidimos ir de compras y de la nada no puedo salir del carro, él solo se espera junto a mí, y espera para que se me pase el pánico. Hablamos por 45 minutos en lo que me calmo, y luego me dice ‘Ok, entremos a la tienda’.

También tengo un perro psiquiátrico de terapia. Es un grande y pachoncito san bernandino que está entrenado para concoer mis ataques, se sienta en mis pies literalmente para bloquearme y calmarme. Si tengo un ataque de pánico, él localiza los puntos de presión y los presiona con su cabeza gigante hasta que hace que mi respiración regrese a lo normal. Siempre he amado a los animales, i soy voluntaria en una veterinaria en mi tiempo libre.

 Puede que te preguntes por mi salud, considerando la complicada telaraña genética de la que vengo. Tengo un riesgo de todas las enfermedadesque estaban del lado de la familia de mi papá por toda la carga genética de su ADN. He luchado con cancer cervical dos veces, y debido a que mis ligamentos no se desarrollaron correctamente, ya tenía artritis. Un doctor me dijo “Eres una mujer de 23 años con el cuerpo de una mujer de 53.”

Salir con niños es terrible para la mayoría de las personas, y yo no soy diferente. Pero lo intento. La intimidad es muy difícil para mí-tanto emocional como sexual-así que pongo límites. Los sí’s y los no’s de acercarse a mí.

Mis hijos son mi incentivo. Ellos me enseñaaron como ser capaz de ser alegre. Y ahí están mis hijos. Tienen 6 y 4 años, y lo único que saben de mi pasado es que su mamá es una huérfana que fue adoptada. Cuando estoy con ellos, un switch se cambia estoy en un mood feliz. Ellos me motivan a salir de la cama, a ir a trabajar, de seguir adelante, de sonreír. El ciclo de abuso terminó conmigo. Ellos son mi incentivo. Ellos me enseñan como alegrarme.

He pasado la mayor parte de mi vida enojada. Y enganchada con mi pasado, resentida con mi familia, y pesimista acerca de la capacidad enorme de la humanidad para la maldad. Ya me cansé de estar enojada.

Encontré un gran equipo de soporte para gente como yo, y la esperanza de crear una red de sobrevivientes. Estoy bien con el pasado. Ya es el presente y el futuro-mi carrera, mis animales, mi esperanza del amor, mis brillantes hijos-eso es de lo que quiero hablar ahora.

 

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